Teléfonos celulares y Wi-Fi ¿enferman nuestro cuerpo?

La vida requiere de energía. Esto no es algo místico, es biología. Los impulsos eléctricos fluyen a través de los nervios, células y músculos, básicamente todas las células y sistemas del cuerpo humano llevan una carga. Esta energía ayuda a nuestro cuerpo a moverse y a su funcionamiento.

Pero la energía de nuestro medio ambiente no es lo que solía ser. Durante las últimas décadas, nuevos campos de energía invadieron nuestro mundo. Algunos vienen de líneas eléctricas, otros son emitidos por las antenas de telefonía en forma de redes 2G, 3G, y 4G. Otros emanan de puntos de acceso Wi-Fi, y de la alta frecuencia de WiMAX.

Estos campos de energía son generados para manejar nuestros dispositivos y tecnología, y también parecen estar afectando nuestro cuerpo de una manera negativa. Algunas investigaciones sugieren que estos campos-colectivamente conocidos como radiación electromagnética (EMR) o campos electromagnéticos (CEM), interfieren con los procesos naturales de nuestro cuerpo.

En 2007 (y de nuevo en 2012) un grupo de científicos y expertos en salud pública dieron a conocer un informe que sugiere a la gente reconsidere su relación con estos campos de energía. Conocido como el Informe Bio-Iniciativa, su objetivo es evaluar la evidencia científica sobre cómo los campos electromagnéticos afectan nuestra salud.

La conclusión es que necesitamos reducir drásticamente nuestra exposición a los EMF.

“No se sabe todavía acerca de este tema; pero lo que está claro es que las normas de seguridad pública existentes que limitan estos niveles de radiación en casi todos los países del mundo, son demasiado indulgentes”, señala el informe. y agrega que “Se necesitan cambios”.

Entre tanto, otros científicos insisten que estos campos de energía no causan ningún daño a los seres humanos. El Informe Bio-Iniciativa es ampliamente criticado por las industrias en todo el mundo, ya que sólo tiene en cuenta la ciencia que apoya su propia posición, y no reconoce que la investigación, sugiere que los EMF son seguros.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado investigando ambas partes. En 2011, la Asociación WHOs Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó la radiación EMF por encima del rango de frecuencia de radio (RF-EMF) como un carcinógeno de clase 2B, lo que significa que puede causar cáncer, pero se necesita más investigación. Esto es debido a la evidencia que vincula la exposición inalámbrica a largo plazo con el cáncer de cerebro.

Sin embargo, la reciente investigación ha llevado a algunos panelistasIARC a adoptar una postura más fuerte.

RF-EMF debe considerarse como un carcinógeno humano que requiere una revisión urgente de las normas de exposición actuales”, indicaron científicos de la IARC y el oncólogo sueco, Dr. LennartHardell, en una edición de 2014 de la Revista de Investigación del Medio Ambiente y Salud Pública.

A pesar de la creciente evidencia del daño, funcionarios de salud de EE.UU. publicaron su preocupación acerca del uso de un lenguaje que podría sugerir que los campos electromagnéticos tienen riesgos para la salud. En 2014, los Centros para el Control de Enfermedades emitieron una declaración pública instando a la precaución con el uso del teléfono celular, pero se retractaron de la declaración tan sólo unas semanas más tarde.

Sin embargo, en Reino Unido, Bélgica, Rusia, Francia, Israel, India, y otros países, los reguladores están tomando mucho más seriamente la exposición EMF, en particular la tecnología inalámbrica. En estos países, las advertencias son más claras, y a los niños pequeños se les desalienta el uso de esta tecnología.

Uno de los autores que han contribuido con el Informe Bio-Iniciativa es el Dr. Martin Blank, un científico, conferencista y profesor retirado de la Universidad de Columbia, Colegio de Médicos y Cirujano. Se investigaron los efectos celulares y biológicos de los campos electromagnéticos. Blank, es un neoyorquino que vive ahora en Victoria, Canadá, y tiene doctorados tanto en química física, como en ciencia de coloides. La Gran Época habló con Blank sobre por qué hay tanta controversia entre los científicos acerca de la seguridad de EMFs, y por qué los niños están en mayor riesgo. Las respuestas son editadas para mayor claridad y brevedad.

La Gran Época: Voy a empezar pidiéndole aclarar una situación técnica. Hoy en día hay muchas frecuencias en nuestro medio ambiente: la tecnología celular, Wi-Fi, y la energía que entra en nuestra casa a través de las líneas eléctricas. Estoy tentado a llamarlas a todas, como la misma radiación electromagnética. ¿Es correcto?

Dr. Martin Blank: Técnicamente, no. Para obtener radiación realmente tiene que conseguir los campos eléctricos y magnéticos que actúan juntos para que el campo eléctrico cause que se muevan los electrones, lo que generará un campo magnético. Ellos se entrelazan. Y es cuando esto sucede tan rápido hacia el rango de radiofrecuencia que puede obtener la verdadera mezcla.

Técnicamente, el electromagnetismo no existe hasta que llegue todo el rango de la radiofrecuencia. Existen campos eléctricos en un rango de frecuencia extremadamente bajo (ELF). Con frecuencia el poder, por ejemplo, tiene campos eléctricos y magnéticos separados. El campo eléctrico hará que la corriente fluya y la que fluye provocará un campo magnético. Pero no están vinculadas de igual manera que el electromagnetismo.

Estas son las diferencias técnicas, pero las agrupamos por su tipo cuando hablamos de ellas de una manera suelta. Se debe a que las mismas fuerzas actúan en el cuerpo. El cuerpo tiene electrones, y son más ligeros que las partículas estables, y están afectados por ambos campos.

La gente habla de la radiación electromagnética, y yo mismo me siento culpable de usar esta jerga suelta; pero usted debe saber que hay diferencias. Las diferencias quedan suavizadas cuando se llega a la gama de radiofrecuencia más alta. Por ejemplo, el nuevo 5G que está saliendo, se encuentra en el rango de la radiofrecuencia. El 4G es radiofrecuencia. El 2G es electromagnetismo.

Hay que acostumbrarse a esta amplitud, sobre todo cuando se tiene esta entremezcla de especialistas y aficionados. Los físicos se vuelven locos si usted habla de esta forma.

La Gran Época: Algunos científicos insisten en que estos campos de energía tienen una frecuencia demasiado baja para que afecten nuestros cuerpos de manera negativa. ¿Qué piensa usted?

Dr. Blank: Hay una gran cantidad de físicos que dicen esto. He tenido esta discusión hace muchos, muchos años con físicos que dicen que para esto no se puede hacer nada si está por debajo del nivel térmico. Ellos piensan que no tiene que estar a un nivel que puede elevar la temperatura de la superficie antes que tenga un efecto. La respuesta es no. Estos efectos se producen a niveles muy bajos. Se producen hacia abajo en la gama de ELF (60 Hz).

Algunas de las cosas que he estudiado fueron las acciones enzimáticas básicas que causan movimientos iónicos en las células. Hay algo llamado ATP de sodio/potasio. Es una enzima que se encuentra en la mayoría de las membranas, y las bombas de iones a través de la membrana. Eso llevará a los iones de sodio y los bombeará fuera de una célula, y los iones de potasio entran a una célula. Esto es crítico. Sin ello, los nervios no lo conducirán a la célula y no funcionará.

Esta enzima básica tiene un nivel de umbral de tres o cuatro miliGauss. No puede sentirlo, pero ese es el nivel al que responde. Cuando la gente habla de cosas de radiofrecuencia, esto son miles de veces de energía más alta. No hay duda que incluso las fuerzas muy pequeñas pueden tener efecto sobre el sistema biológico.

La Gran Época: ¿Qué dice la ciencia en términos del impacto que estas frecuencias tienen sobre nuestra salud?

Dr. Blank: Esto es algo complejo. Acabo de hablarle sobre una enzima simple, pero hemos realizado un estudio de pocas enzimas y que afectan a todos. Estos campos son potentes. Si usted es un electrón solitario sentado en el medio de la nada y hay un campo cercano, va a responder a esos campos en niveles relativamente bajos.

Para un sistema, necesita una fuerza ligeramente más fuerte para causar un cambio en ella. Pero tenemos cambios en el funcionamiento de las células con campos relativamente pequeños. Eso ha sido demostrado.

Cuando va más alto que el rango normal, puede hacerse daño. Eso es lo que asusta a la gente, y se ha encontrado que es real. Ya en 1995, Henry Lai, demostró en un documento que si se toma el ADN y lo someten a la radiación de 60 Hz, le salen fragmentos. Rompió partes de la molécula. Hubo mucha controversia acerca de esto, y las fuerzas contra esta afirmación científica, lleva a la gente a hacer experimentos. Dios sabe lo que hicieron, pero ellos no encontraron el resultado que esperaban.

Hay algo que aún no ha sido publicado. Ellos encontraron que estos campos causan daño al ADN dentro de una célula. Ellos sólo lo usaron para mostrarlos con experimentos de laboratorio, pero ahora se muestran los daños dentro de la célula. Hay pequeños fragmentos de ADN procedentes de la misma.

No hay duda que esto causa daño. No sé lo que quieren hacer de eso, pero este es un daño no reparable. Cuando se rompe un pedazo de ADN, ha roto el código. No es como cuando tiene un corte y la piel se cura. Si daña el ADN, eso se llama mutación, y afecta la función de una célula. Así que dependiendo de dónde ha ocurrido el daño, puede causar muchos problemas.

La Gran Época: ¿Cuán malo es esto? ¿Qué propósito tiene el ADN en nuestro cuerpo?

Dr. Blank: Cuando en la escuela secundaria supe del ADN, me enseñaron que esto era un material hereditario. Funciona cuando usted hace un niño, y luego se bloquea hasta que el niño madura y se hace su propio hijo. Hubo un entendimiento de que sólo era latente en las células.

Pero cuando aprendí biología a nivel universitario, me enseñaron que el ADN hace todo en todo momento. Allí está el código entero. Se necesita del ADN para mantener el sistema en funcionamiento. Eso revela al cuerpo qué proteínas debe hacer y a qué sistemas encender. Se actualiza en todo momento, y si usted causa le daño, está causando bastantes problemas en la célula.

A menudo, las células no sobreviven al daño del ADN, pero el cuerpo tiene una gran capacidad de recuperación. Puede tomar una gran cantidad de daños. El hecho es, usted puede causar daños al ADN, y alguna otra parte se hará cargo y conseguirá que funcione. Somos muy afortunados de esa manera. Es por esto que nuestra especie sobrevive. Hay una gran cantidad de redundancia incorporada, lo cual es esencial en un mundo donde todas estas malas influencias pueden causar daños.

Pero el ADN está siempre activo, y es muy necesario, y se ve afectado por muchas cosas como: la temperatura, los productos químicos, y el electromagnetismo. Y hay más en camino. Ahora viene el 5G, y es inconcebible. Todo el daño producido por 2G, 3G y así sucesivamente, será agravado aún más. Lo interesante del 5G es que las características de radiación son más fuertes (con más energía), pero no van muy lejos como los anteriores. Por eso hay que tener más estaciones, elevar más antenas. Esto significa que a las personas que son electro sensitivas probablemente les será mucho más difícil de evadir y llevarse bien con toda otra radiación alrededor de ellos.

La Gran Época: ¿Estos campos realmente son más perjudiciales para los niños?

Dr. blanck: No tengo duda que los niños son mucho más vulnerables. Esto es aceptado por personas que entienden cómo funciona esta radiación, y comprenden la diferencia entre niños y adultos.

Biológicamente, cuando comparamos un adulto con un niño, el niño tiene un cráneo de hueso delgado, y los nervios en el cerebro no están completamente mielenizados. Esto significa que el niño va a obtener más penetración como resultado de la misma clase de exposición. Y por supuesto, algo más acerca de un niño, es que todavía está creciendo, por lo que cualquier daño que se haga, se propagará.

La Gran Época: He leído que algunos países están tomando esto más en serio.

Dr. Blank: Sí. Francia, por ejemplo. Ellos hicieron algo bueno cuando la Biblioteca Nacional de París rechazó el uso del sistema Wi-Fi. El hecho del por qué lo hacen es probable que sea interesante en términos de animarnos. Pero debemos hacerlo porque la evidencia está ahí. Debemos guiarnos por la evidencia por el tipo de cosas, no por el “yo también”.

La Gran Época: ¿Hay alguna precaución que limite su propia exposición?

Dr. blanck: Soy dueño de un teléfono celular, pero sólo lo uso cuando estoy de viaje, y sólo lo utilizo si tengo que hacerlo. No tengo Wi-Fi. Se necesita una cierta cantidad de esta tecnología con el fin de hacer ciertas cosas, pero trato de vivir sin él.

Algunas de estas cosas se puede optar por el no, pero yo creo que va a ser cada vez más difícil de evitar este tipo de cosas, ya que lo ponen más y más de estas antenas alrededor de los vecindarios.

Creemos que el progreso de la civilización es bueno, y que debemos asociarnos a eso. Pero a veces, no siempre las cosas nuevas son para nuestro beneficio.

 

Fuente: http://www.lagranepoca.com/vida/91806-telefonos-celulares-y-wi-fi-enferman-nuestro-cuerpo.html